Los deditos de las manos los ded…

El miedo a la vida me parece que es de lo más normal que hay. Aquí, en Buenos Aires nos volvemos locos no sólo por el gen Europeo del Este u del Oeste si no porque a la larga es más fácil ser el vagabundo de la esquina que el señor que tiene que tenerSigue leyendo «Los deditos de las manos los ded…»

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Cuando ella tuvo conciencia, ya eran las seis de la tarde y el cielo ya estaba oscuro adornado con la acostumbrada neblina. Su mejor amiga le llamó para invitarla a una fiesta que le encantaría, y como su dinámica era siempre muy tranquila ella aceptó sin mucho problema. Quedaron en encontrarse todos en el parqueSigue leyendo «Dividido entre 1»