Tengo ganas de mi-arte


No tenía cabeza para nada más. Desde que el profesor de arte nos indicó que para la próxima clase debíamos entregar nuestro proyecto final, sólo en eso podía pensar; era mi obra maestra. Lo empecé a diseñar desde que el profe nos informó que lo debíamos de entregar al final de la cursada, cito textualmente – “A final de año, ustedes saben, entregaremos el “Final Project” in English, porque ahora su nueva consejera es la profe de inglés, y ella me lo ha pedio’ así.” – hizo una pausa larga como buscando en su cabeza que nos podía mandar a hacer sin que nosotros lo molestáramos tanto – ” Un collage, es lo que harán. Tiene que representar sus sueños y deseos.”- culminó. En el momento en que dijo las palabras sueños deseos todo estaba claro para mi. Ya sabía que era lo que quería hacer.
Estuve recolectando la información cerca de dos meses, luego me detuve, lo diseñé mentalmente, y empecé a trabajar en mi collage. Me estaba quedando padrísimo, yo lo amaba. Corté y corté fotografías que yo misma había tomado. Estaba muy orgullosa de mi arduo trabajo. La verdad es que los colores que elegí le iban perfecto a mi obra blanco y negro. Me encantaba la forma en que me está quedando.
El día llegó, y yo llevé mi cuadernillo, hecho collage. Lo firmé con mi nombre, y lo entregué al profesor. Luego de una semana, estaba ya preparada para las calificaciones de mi proyecto, pero en vez de decírmela, el profesor me indicó que luego de clases tendríamos una audiencia: mis padres, el director, él y yo.
Pensé que quizá me felicitarían por mi arduo trabajo ¡Estaba contenta! Más al ver los proyectos de mis otros compañeros, me di cuenta que el mío era  superior.
Luego de clases, fui al salón que mi profesor de arte me había citado. Allí estaban todos, sólo faltaba yo. A decir verdad todos tenían cara de circunstancia. No comprendía ¿Será que había reprobado? No me lo creo.
El profesor comenzó hablando de la verdad, y de lo importante que era la relación del arte con la verdad, verdad, verdad…De repente  el director lo interrumpe abruptamente. Como levantó un poco la voz todos volteamos a verlo de ipso facto. Él inició su discurso diciendome que al profesor, y más tarde a la comunidad escolar (refiriendose a si mismo) le llamó muchisimo la atención mi trabajo de arte. A esto yo sonreí, pero el director frunció el ceño incrédulo; incluso noté cómo dio un paso hacia atrás. Continuó diciendome que esa persona que estaba conmigo era una persona que la justicia estaba buscando, y ellos necesitaban saber dónde estaba.
Yo les pregunté que por qué lo estaba buscando la justicia, si él no había hecho nada malo. En eso mi profesor de arte me contestó que exactamente por eso lo están buscando porque su familia está muy preocupada por él. A lo que les dije – ¿Preocupados? – con tono de extrañada. -Si, están preocupados – afirmó con voz tajante el director. A lo que yo contesté – Pero si él está en nuestro patio – con voz confundida.  Mis padres abrieron los dos ojos. Acto seguido mi madre preguntó en voz muy bajita – ¿A qué te refieres con “en nuestro patio”? -. A lo que yo le respondí – pues allí está, a él le encanta estar conmigo en todo momento – luego de una corta pausa retomé – a veces no me deja venir al colegio – dije con una sonrisa pícara.
El director que parecía estar perdiendo la paciencia me dice – ¿En que arte del patio? – con voz seca y directa. -En el granero- dije. Mis padres se lavantaron y me dijeron que eso era imposible porque allí estuvieron ellos hoy. Yo les dije que a él le gustaba esconderse en la cuevita detrás de Estella, nuestra yegüa favorita.
Todos se vieron, y rápidamente el profesor de arte y mi padre fueron a mi casa mientras yo me quedé con mamá y el director. Ellos querían preguntar más sobre mi musa (¿O muso?)
Luego de unos 30 minutos el celular de mi mamá sonó, ella contestó se puso la mano sobre la boca y empezó a llorar.

 

Luego de dos días.
Estoy encerrada en un lugar blanco y aterrador. No soporto estar aquí. De hecho detesto estar aquí. No entiendo por qué todo tiene que estar tan blanco. No sé qué hice tan grave, pero no me dejan salir de aquí. Luego de ir a la policia con mi mamá el día de la entrega de las calificaciones de mi trabajo de arte, muchas personas me hicieron preguntas, me mostraron fotografías, me decían fechas, y yo la verdad estaba agotada. Quería volver a casa para estar con Fred.  Si, traté de explicarle eso a los policias, pero ellos luego de esa afirmación siempre se quedaban en silencio.
Hasta que llegó un señor bastante agradable de anteojos, y zapatos marrones. Me trataba mejor que los otros, pero de igual forma me hacía un montón de preguntas sobre mis hábitos y sobre Fred.  Yo le expliqué que era mi novio, y que  mi proyecto se trataba de él. Él me preguntó si entendía que Fred etaba muerto. Yo le dije que si, y me encogí de hombros. Yo agregué que él me amaba que por eso se quedaba allí en la parte de atrás del granero. Él asintió, y me preguntó si yo le habia propiciado el golpe en la cabeza, si lo habia esposado, si le había hecho cortes, entre otras cosas. La respuesta fue siempre si. Luego, el me mostró las fotos de mi proyecto de arte, y me preguntó si yo las había tomado sola o con ayuda de alguien más. Mi respuesta fue “soy buena en artes”.

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