Escribe Conmigo – Funeraria

Durante un mes y medio estaré posteando las historias que escriba dentro de mi grupo de escritura Escribe Conmigo. El desafio consiste en intercambiar escritos de lunes a viernes con un compañero que cambia cada semana. Este compañero te dará un devolución sobre el escrito, y tú a él. Los organizadores te proveen de un disparador que puedes usarlo o no. El del día de hoy fue: Funeraria.


Fernanda como todas las mañanas sacaba a sus dos perros de paseo. El Paco era este perro mediano, fornido y con orejas punteagudas. En cambio la Phuyu era todo lo contrario. Ella era una perra grande, gordita y con orejas ovaladas que caían a cada costado de su cara.
Fernanda, le encantaba, sobre todo, el paseo de la mañana. Era a eso de las 7am para empezar bomba el día. Le daba tiempo de reflexionar o simplemente no pensar en nada, ese es el poder de los animales; te hacen estar activa en el momento presente.
Paquito era el más activo de los dos, y corría a gran velocidad cuando esta lo soltaba. La Phuyu en cambio estaba en la búsqueda de mierda: para comerla, en el mejor de los caso o para revolcarse en el peor de ellos.
Ese lunes fue especial, ella los soltó en la misma plaza de todos los días estaba desbordada de pájaros porque no había gente ni carros a los alrededores. Paco pudo darse el lujaso de espantarlas a todas mientras que yo estaba pendiente de que Phuyu no encontrara el pastel marrón que tanto adoraba.
En un momento, ella se percata que Paco no la sigue, y eso le preocupa. A veces este can se pierde pero es para buscar pelea a otros perros amarrados o simplemente porque encontró algún trozo de carne que algún habitante de calle haya dejado allí.
Ella amarra a Phuyu, y empieza a gritar el nombre del perro. Hasta que a lo lejos lo ve. La verdad es que no estaba haciendo nada malo. Sólo jugaba con una perra que estaba por allí. Al acercarse se dio cuenta que no estaban jugando, o mejor dicho si, pero no un juego que le diviertiera a Fer. Paquito estaba tratando de meter su pene en la vagina de la perrita si nombre, ni dueño aparente.
Paquito, como primerizo intentó al principio intentar de penetrarla por el costado, la perrita se movía un poco para que entendiera que allí no lograría nada. Fer se decidió a no permitir que Paquito llenara de espermatozoides a la perrita sin nombre.
En cada intento de acercamiento, la parejita de luna de miel se escapaba. Ellos sabían que su diversión estaba tratando de ser liquidada. Fer los persiguió con sagacidad por todo el parque. Felizmente, uno de sus intentos dio frutos y pudo agarrar al animal por el cuello y salvarlos de la penetración.
Paquito estaba euforico quería más, y por fin escargar sus bolas llenas de leche. No se pudo, y ya Fer tomó la cita para la esterilización.

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