Escribe Conmigo – Escena del crimen

Durante un mes y medio estaré posteando las historias que escriba dentro de mi grupo de escritura Escribe Conmigo. El desafio consiste en intercambiar escritos de lunes a viernes con un compañero que cambia cada semana. Este compañero te dará un devolución sobre el escrito, y tú a él. Los organizadores te proveen de un disparador que puedes usarlo o no. El del día de hoy fue: Escena del crimen.

Tú te econtrabas en tu casa, cuando te llamé a darte la noticia. Yo estaba subiendo por las escaleras a la mía. Al subir cada escalón sentía como los músculos de mis piernas trabajaban y como los latidos cada vez se hacian más repetitivos y el aliento…se me escapaba. Cuando estaba en el piso tres me contestaste, y casi sin que las palabras pudieran salir por mi garganta te dije -mamá murió- en voz clara y sin preámbulo.
No me respondiste hasta que estaba en el pasillo de mi casa, y dijiste -¿Có có cómo?- con voz dubitativa. En honor a la verdad fue extraordinario; mamá no estaba enferma y tenía buena salud. No habíamos ido a la casa a verla por un mes por todo este tema del distanciamiento social. Pero de todas formas le llevabamos sus medicamentos, y su comida en una caja de cartón que dejabamos fuera de la casa. Y allí mismo, en la puerta de su casa, hacíamos videollamadas.  Todo parecía normal.
-Se cree- renaudé la conversación -que salió de casa- hice una pausa. -El encargado del edificio me dijo que más tarde me enviaba un email con los vídeos de las cámaras de seguridad- dije con voz de reportera. -Parece que se le olvidó decirnos que un día salió a dar una vuelta. También desestimó la idea de contarnos que tenía los sintomas del virus. Sólo nos dejó con la certeza que este la mató. Aparentemente, no importa todos los cuidados sólo con un descudido murió- dije casi sin detenerme.
Mi hermana lloraba. Me pidió pasar la llamada a vídeollamada y fue cuando me vio echa pedazos. Con los ojos hinchados, los mocos chorreandome, y se dio cuenta que tenía dolor de cabeza. Sólo ella lo podía hacer.
Ella me dijo -con razón en esos últimos días sólo nos enviaba mennsajes de texto- con voz de culpa. La verdad es que no nos alarmó. A veces sucedía, hasta que dejo de contestar y hasta que tuve que ir a verla por lo maniática que soy y hasta que la vi tirada en el piso morada y horrible. Eso no se lo dije.
Termino la conversación cuando le dije -Nunca nos dijo que era asmatica ¿No es eso raro?- y allí presioné la tecla roja con mucha firmeza. Apagué las luces, y me coloqué en posición fetal en el piso de mi cuarto.
No pudimos verla más, ni mi hermana ni yo. Simplemente la perdimos sin palabras hermosas ni consoladoras.

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