Escribe Conmigo – Bruto

Durante un mes y medio estaré posteando las historias que escriba dentro de mi grupo de escritura Escribe Conmigo. El desafio consiste en intercambiar escritos de lunes a viernes con un compañero que cambia cada semana. Este compañero te dará un devolución sobre el escrito, y tú a él. Los organizadores te proveen de un disparador que puedes usarlo o no. El del día de hoy fue: Bruto.


(Continuación)
Los padres la dejaron en el río a la hora pactada, y allí ya se encontraba Alba con su mochila totalmente equipada. Al irse los padres, Alba le dice a la hermosa jovencita que este será un viae que le cabiará la vida, y que espera que pueda apreciar las maravillas naturales. La niña totalmente emocionada abre sus ojos de par en par con una sonrisa. Se abrazan, y empiezan el viaje, primero en bote para cruzar al otro lado del río.
Al otro lado, Alba le enseña su casa, una cabaña muy hermosa y amena. Allí toman otras cosas y continúan su viaje; ahora caminando. Alba le explica que hay una leyenda muy vieja en el pueblo que dice que existen personas con poderes sanadores, y estas personas están estrechamente compenetradas con la naturaleza.
Alba continía diciendo que estas personas poseen un lunar muy oscuro en la muñeca derecha en forma de caracol. Alba se voltea hacía ella y le muestra su lunar. La jóven se recuerda que ella también tiene un lunar parecido al de ella en la muñeca derecha. Su primera reacción fue sonreir, pero luego sintió un poco de miedo, pero no dijo nada. Alba le dijo que sentir miedo es normal. Alba retomoó la hstoria diciendo que la tarea que tenían estas personas especiales era cuidar los más sagrado que es la madre tierra.
La niña hizo algunas preguntas sobre cuáles eran sus poderes, y que pasaba cuando esas personas eran niños (bastante buenas esas preguntas, para un niña de 8 años). Alba respondió que la edad de la iniciación era los 8 años. Alba pauso su historia, tomo aire y le miró de reojo. Luego continuó pausadamente, y dijo que sus “poderes” eran, por ejemplo, estar en contacto con la madre naturaleza y cuidar a la fauna que  en ella habitaba. Habían personas que cuidaban las montañas, otros las sabanas, algunos los bosques y las selvas, y finalmente otros que cuidaban los oceanos. La niña se puso las dos manos en su boca. Alba volteó y se puso de rodillas ante la jóven.
Alba le tomó las dos manos, y las dos subieron algunos centímetros sobre el suelo, y resplandecian; una luz amarillenta iridiscente alrededor de su cuerpo.
Alba le dijo: Esta es tu iniciación Marina. Deja que toda esta energía fluya por tu cuerpo, y disfrutala te hará amar más los cuerpos de agua de lo que los amas ahora. Marina sonrió, y dejó que toda la energía entrara en su cuerpo.
(Continuará)

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