Escribe Conmigo – Brebaje

Durante un mes y medio estaré posteando las historias que escriba dentro de mi grupo de escritura Escribe Conmigo. El desafio consiste en intercambiar escritos de lunes a viernes con un compañero que cambia cada semana. Este compañero te dará un devolución sobre el escrito, y tú a él. Los organizadores te proveen de un disparador que puedes usarlo o no. El del día de hoy fue: Brebaje.


La casa de la esquina entre Parra y Villanueva estaba habitada por una familia numerosa; estaban el papá, la mamá y sus doce hijos. Once eran chicos, y la menor era una fuerte chica. Al ser la menor era muy consentida, aparte de obtener toda la atención de la familia. Era supervisada por todos. Todos temían que le pasara algo. La bebé tenía sólo seis años. Escribía muy bien, y desde que leyó con su hermano, Lucas, 21 leguas de viaje submarino se decidió a viajar por los Oceanos y Mares.
La familia se reía cuando ella lo decía, ella no entendía por qué. Ella no entendía que teníamos siglos y siglos de patriarcado a las espaldas, y que simplemente era iverosímil que una niña pudiera y entendiera como viajar por aguas turbias y calmas.
Al cumplir siete años se decidió a irse al río de la ciudad que quedaba a una hora de distancia a “tantear” la zona (una niña con procedimientos científicos; comprobaba con hechos sus futuras aventuras). Allí pudo observar lo fuerte que las aguas bajaban de la montaña, y se dió cuenta  de la necesidad de una balsa. Su hermano Albert la ayudó a construirla. Era bastante rústica, pero se veía fuerte. Al llevarla al río se dio cuenta de lo profundo que era, y que existía vida dentro de él. Había leído y visto que existían peces, algas y otras creaturas que vivían en el agua, pero no las había experimentado por su propia cuenta. Sintió una curiosidad inimaginable, y las estudió casi a todas.
Iba todos los días al río. A veces con Juan otras veces con Pedro. Cada vez que ella iba estaba una señora con el mismo sombrero sentada frente al río, siempre en el mismo lugar. Ese día, decidió a acercarse a la señora sentada en el banco verde. Alba era su nombre. Alba estaba feliz de que finalmente la niña se acercara a ella, ella sabía que ella era especial. Diferente a las otras niñas.
Alba era una señora muy especial. Le enseñó a ella y a sus hermanos a nadar, a bucear y les prestó más de una vez los intrumentos para hacerlo. Le encantaba pasar tiempo en el agua. Ella nadaba y duraba mucho más tiempo que sus hermanos dentro del agua. Parecía un pez en el mar
Cuando la linda cumplía sus 8 años. El regalo de Alba fue hacerle un tour por el otro lado del río; donde quedaba su casa. Ella estaba emocionada de tener su primera aventura. Se llevó sus cuadernos, sus libros y un lapiz mongol n°5.
(continuará)

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