¿De quién es el miedo?

Soñé que mucha gente lloraba reunida en un lugar. Lloraban genuinamente porque algo muy triste estaba ocurriendo (o estaba por ocurrir). Parecía que la melancolía los invadía. Vi a la personas, en su mayoría conocidas, algunos iban cabizbajos otros como buscando algo, de alguna forma algo inquietos o como incomodos. Miraban las caras de las personas a ver si les eran conocidas para saludarles o para hacerles un ademán de saludo. Con frecuencia no se reconocían, pero eso no les impedia hacer un gesto de empatía, la mayoría de las veces consistía en asentir con la cabeza. Al fondo de este pasillo de gente se encontraba el núcleo de la tristeza. Había muchas personas adultas llorando; sollozando, a moco suelto, con lágrimas gordas, o en silencio. Desde lejos se podían oír los sollozos de hombres y mujeres. Yo no entendía por qué estaban así de tristes. Todos rodeaban a la que parecía la abeja reina. Ella sentía un profundo dolor, sin embargo no lloraba. El dolor se le veía en la forma en que caminaba; con mirada al suelo, los hombros hacia el suelo, los pies casi se arrastraban. A veces miraba más allá de las personas tratando de comprender algo sobrenatural. Otras veces, como acto reflejo sobaba su labio superior con la uña de su dedo pulgar a manera de tranquilizar su angustia. Parecía muy quieta y algo cansada: luego me enteré que llevaba muchos días sin comer ni dormir bien; prácticamente la vida de un ser humano.
Unas horas después alguien que desconozco, pero vestida impecablemente, se le acerca y le dice algo al oído, y en el acto esa misma persona desapareció. Con toda la lentitud del mundo respira profundamente una bocanada de aire, plancha con sus manos su falda de cuadros, busca con la mirada al sr. de cejas pobladas que estaba en frente de ella y con toda la resignación del mundo avanza por el camino desierto. Abre una puerta ya entreabierta, y la ve. Está tendida en una cama muy demacrada,y alrededor de un montón de bips, zzz y plst artificiales.
El hombre que estaba sentado en la cama se levanta, le da un beso en la frente y le suelta las dos manos con una delicadeza divina. Ese mismo caballero abraza estrechamente a los nuevo invitados. Él se coloca al lado del sofá con pinta de incómodoo que allí se encuentra. Parecía que ya todos sabían que era lo que seguía.
La sra. y el sr. se acercan a ella. En ese momento de cercanía, se puede ver que la sra. empieza a perder la calma: primero de a poco y ya luego de manera casi total. Si, tiene un arranque de desesperación. Le dice cosas en voz muy alta y hace muchos ademanes mirando al cielo. El sr. no se inmuta. Pero no se aleja de ella. Nadie trata de calmar a la sra. Cada vez aumenta su tono de voz, y parece que ahora si llorará. De repente la chica de la cama le dice algo en voz muy bajita, o eso parece y toma las manos de la sra. Pareciera que a la chica le costara cada movimiento, como si con cada uno perdiera algo muy valioso. Su pecho se abre y cierra con rapidez. Se calma, y se incorpora. Todos ponen mucha atención. La habitación se impregna de silencio. Ella dice algo que desata las lágrimas silenciosas o reprimidas de la sra. El sr. se da vuelta tratando de ver algo, aunque es claro que intenta disimular sus lágrimas, y saca de su bolsillo del pantalon un pañuelo blanco; impoluto. La sra. enfrenta a las lágrimas y mira a la chica le dice muy cerca de la cara algo muy intimo, hay cierta complicidad amorosa en este acto. La chica le sonríe con una ternura inmensa. Ella le contesta, y ya no puede parar de sonreír. Los ojos hundidos de ojeras están llenos de amor, y todas sus facciones solo tratan de comunicar ese amor a esa sra. Me parece que surten el efecto esperado. La sra. la mira un poco más calmada, y la chica le indica que se acerque. Ella lo hace parece que le dice algo y trata de darle un beso, pero no puede y se deja caer en la almohada. La madre no voltea. Sabe lo que ha sucedido. Respira con mucha calma, ve por última vez el cuerpo de su hija. La mira con mucho amor magullado, pero esta vez decide no llorar.
Cuándo le pregunté por qué no lloró en ese momento me dijo que era porque su hija le dijo que ella estaría bien, y esta le creyó.

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