Conversaciones con el chico: Capítulo 1

Así se llama la recopilación de varias conversaciones de interpretación aberta que he tenido con hombres en todas sus edades, colores, y sabores. No están escritos de manera cronológica, ni son fuente exacta ni fidedigna de lo que ellos ni yo exactamente dijimos. Es mi interpretación de la realidad, y por ello, como pasa mucho en la vida, esta rodeada de lo que asumí que ellos sintieron en el momento. Muchos de ellos aún siguen siendo mis amigos, otros son sólo un recuerdo.

 Tenemos mucho rato ya sin vernos, y a veces los malentendidos por una pantalla digital pueden darse con mucha facilidad. Este caso no fue la excepción.

Tener conversaciones a distancia y por celular, por un rato, fueron mi manera de vivir y, a decir verdad, la de muchos por esa época. Nuestra conversación inició con mi iniciativa de mandarle un rayo de emoticon con la palabra “hola” a su derecha. Él me dice  hola y se ríe. Le escribí -por tu película favorita- y una cara feliz. A lo que él responde – ¿Volviendo al futuro?- supongo que con tono incrédulo. A lo que yo le respondo- Harry  Potter- con un tecleo rápido.  Yo estoy muy consciente que Harry Potter jamás sería su película favorita, sólo fue una broma.

Él me dice que jamás ha leído ni visto las película de Harry Potter, y realmente eso me asombró: eso no lo sabía de él. Y se me escapa la pregunta que hizo que todo trascendiera – ¿Ya viste Star Wars?, esta, la nueva- con un aire despreocupado, por tener algo que conversar. Él me dejó de contestar por un buen rato,como de costumbre.

Cuando reanuda la conversación me dice – yo no he visto ninguna de esas película, y no me da la gana de verlas-. Para mi esa respuesta es, claramente, una reacción aparte de atípica, antipática. A lo que le pregunté -¿Por qué no te gusta?- con tono de extrañez. Él me dice que no se siente identificado con esa clase de películas puntualizando; la de superhéroes, además, él agrega que sus heroínas son Madonna, Marilyn Monroe y Bette Davis. Aunque entiendo por qué no se siente identificado con ese tipo de superhéroes, también le digo que no es mi estilo de película, pero que no me parece para nada mala.

Hasta este punto todo se mantuvo cordial, pero luego él le da un giro a la conversación que no me encantó. Él señaló –Han Solo nunca le dice a Leia que la ama de vuelta, sólo le dice “Yo sé”-. También añadió- Spiderman jura que Mary Jane debería estar con ella solo porque él es educado por más tres segundos –  y de repente me sorprende con este comentario – Porque ¿Sabes?  la única razón para ser amable con una tipa es su Cuca-. Esto me dio mucha risa, al fin y al cabo, pareciese que estuviese describiendo mi vida sentimental de alguna forma. Pero lo que realmente no me gustó de lo que me dijo fue lo siguiente- Las vainas malas de la cultura hiper masculina son perpetuadas en el infantilismo y negación de emociones de los superhéroes-.

A todas estas yo dejé que se expresara, e incluso me dijese más ejemplos, obviamente hablamos de Batman. Él dice que a Batman se le mueren sus padres y lo que hace es “coger con tipas, comprar carros y aparte se la tira de mártir”. Adicionalmente, me dijo que no vería más películas de ese estilo, y que él no es el problema.

Yo le dije, ignorando totalmente lo que me había disgustado, que la película iba del equilibrio entre el bien y el mal, y eso a mi me pareció, por lo menos, interesante. Él me respondió colocando un emoticon sarcástico: 😒.  Me pareció de muy mal gusto porque se supone que estamos teniendo una conversación donde ambos estamos compartiendo. Además le recalqué que mi estilo de películas no es para nada la ciencia ficción o superhéroes, pero la diversidad.

Desde hace mucho tiempo él me había estado diciendo que tenía que diversificar mis gustos en películas, y me parece que tiene razón porque me estoy perdiendo de muchas experiencias, además de buenas historias. Obviamente, no fue tan fácil convencerme de que viese otros géneros como no lo fue para mi escribir la anterior oración. Soy difícil, obstinada y recalcitrante, pero en esto cedí y ganamos.

Saqué mi carta de la diversidad, aparte del respeto a que las personas vean lo que más le guste. Y bueno le dije que yo, particularmente, quería ver este tipo de películas, que son las que le gusta a mis estudiantes, para poder relacionarme con ellos. A lo que él respondió – Pero yo no tengo razón para ver películas de carajitos-.Y bueno ya que estamos amables saqué mi primer comentario afilado – bueno entonces por Star Wars se va a acabar el mundo-.

Habló sobre Simon Pegg, que actúa en ese tipo de películas, además, comentó que todo estaba infantil, y que bueno ya nosotros somos unos adultos. Para este momento, la verdad, no me importaba lo que decía, e hice lo que más odiaba; lo comparé, y esta vez le dije que me estaba diciendo un argumento parecido al de una amiga que afirmaba que gracias a la película Tiburón de Steven Spielberg subió la taza de caza indiscriminada de tiburones en ese periódo. Él apoyó ese comentario, pero sinceramente, le dije que la causa de la caza indiscriminada de los tiburones no fue la película, sino los ignorantes que lo llevaron a cabo. O sea, es un problema que va más allá de la película: es la educación.

A partir de este momento fue un poco más tajante la conversación. Yo le dije que entonces por la película Irreversible, dirigida por Gaspar Noé, es que hay ese montón de violaciones, y él no lo tomó bien. Dijo que me fui por la tangente “como siempre”. Generalizar es siempre odioso. Y bueno especifiqué mi punto: no es asunto del arte que unas personas sin capacidad de análisis y disertación hagan los que le dé la gana con esa información.

Su respuesta me puso mucho más a la defensiva: para muchas personas sus educadores, son la TV. Y yo le dije que para empezar ese es el problema: si eres padre ¿Cómo permites que tu hijo sea educado por la televisión? Él dijo que ese no era el punto de la conversación. Y puede que no sea el punto de la conversación, pero tiene que ver o por lo menos con mi punto.

Luego, de un tira y encoge sobre lo mismo, él me dijo que estaba harto de esta cultura misógina en donde es cool no decirle que amas a tu pareja, o de que le enseñen a los chicos que tienen que tener súper poderes para poder resolver sus peos, más bien él quiere ver mas de Bette, una mujer que utilizaba su ferocidad y honestidad para llegar a donde quería o Jack Lemmon, cuya ternura rescata a Shirley en El Apartamento o Charlton Heston, en el Planeta de los Simios, que con su razón intentaba salvar la raza humana.  

Yo entendí su punto, y lo sigo entendiendo, pero me sigue pareciendo que el problema viene de otro lugar. Si porque ves en una película que un chico es buena onda porque no expresa sus sentimientos, y a ti como hombre te parece que es normal y tu como padre y/o mentor no fomentas un ambiente seguro para tu hijo definitivamente ese tipo de información hará eco en tu cabeza, pero si por el contrario los padres y maestros crean el espacio y guían a sus hijos y estudiantes pues lo que se creará es discusión y reflexión; el cual es el estado ideal.

Conocer de dónde venimos; un mundo misógino, racista, sexista es de donde venimos, y debemos aprender de nuestros errores, no esconderlos y no hablar de ellos. Y entiendo que George Lucas no lo hable frontalmente, donde obviamente es perceptible que la única chica del elenco es marginalizada, pero ¿Por qué él tendría que cambiar su película? ¿Para que la gente no se equivoque? Pues yo pienso que deberíamos enfocarnos en mejorar nuestro sistema educativo, además de exigirle a los padres dedicación en su hogar.

Y su pregunta cabe ¿Qué ha hecho el tiempo con la cultura?, y sigo pensando que son nuestras acciones lo que perpetúan esas conductas, no una película. Sin desdeñar para nada el arte como forma de influenciar masas, pero es que no me cabe en la cabeza que porque a mi me guste bailar regueton ya por descarte me gustan las ofensas y que me traten sin respeto.

Y aquí él sacó un tema que me pareció muy interesante: ¿Los autores están creando con conciencia sus obras? Pensando en cómo se levantará su voz, en el impacto que tendrá en el mundo. Probablemente no, y eso nos debe hacer reflexionar.

Así culminó nuestra conversación: debemos exigirle a nuestros artistas (y políticos) más. No aceptar mediocridades. Al final, nuestra sociedad será recordada por su arte.

Un comentario en “Conversaciones con el chico: Capítulo 1

  1. Estimada Tortugavispada: Leo tus relatos y estoy mas de acuerdo contigo, de lo que disfruto estar de acuerdo con las personas. Disfruto en disentir con el contexto para buscar cómodidad, luego de acordar el medio justo en que convivamos en armonía ese contexto y yo. Y es que al leerte noto que no malgastas tu vida tan solo viviendo. Sino al menos ajustas aquello que depende de ti.

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